Desde mi punto de vista, y así lo expuse la semana pasada ante un público compuesto mayoritariamente por personas de la tercera edad, tenedoras de mascotas, siendo muchas de ellas “pet parents”; es decir, personas que humanizaban a sus mascotas, éstas, las mascotas, no dejan de ser animales útiles y, por lo tanto, deberían ubicarse técnicamente, naturalmente con sus peculiaridades, en el mundo de la “producción pecuaria”.
Partiendo de los datos de que dispongo y considerándolos a título meramente referencial, resulta evidente que el censo de los animales de compañía en España ha crecido notablemente (la pandemia ha ayudado a ello, por ejemplo, vía adopciones) y también ha ayudado mucho, en España, la creciente urbanización y el cambio en los estilos de vida.
Y aunque los datos varían notablemente según las fuentes, se puede estimar que en nuestro país hay, actualmente, del orden de unos 16 millones de animales que se pueden calificar como de compañía; de ellos, unos 9 millones son perros, unos 6 millones son gatos y el resto “otros” (caballos, pájaros, peces, reptiles, roedores, etc.).
De ellos, anualmente, no menos de unos 400.000, tal vez, algo más, son abandonados (incluyendo aquí los perdidos y los accidentados). Cabe esperar que con los avances legislativos que están teniendo lugar en España, en lo que se refiere a este sector y con la creciente presión social, esta cifra disminuya significativamente en el futuro.
Hoy prácticamente se puede estimar que el 50 por 100 de los ciudadanos adultos de nuestro país tiene una relación directa con mascotas y que en un 40 por 100 de los hogares, que tienen mascotas, las tienen, en mayor o menor medida, “humanizadas”. Esta última cifra no deja de crecer (se estima que, en estos hogares de “pet parents”, alrededor de un 73 por 100 tiene perros, un 24 por 100 tiene gatos y un 10 por 100 tiene ambos).
Económicamente, este sector es importante, facturando el año pasado del orden de unos 6.500 millones de euros, no habiendo dejado de crecer años tras año, aunque este crecimiento está empezando a mostrar signos de debilidad ante la situación económica real del país, muy afectada por la inflación y la consiguiente reducción del poder adquisitivo real de la ciudadanía.
De la cantidad mencionada, unos 2.700 millones corresponden a la salud (y aquí juegan un papel fundamental las clínicas veterinarias, los hospitales veterinarios y, en mucha menor medida, los veterinarios especialistas en mascotas, en el ejercicio libre de la profesión).
Unos 2.000 millones corresponden a la alimentación (con unos piensos secos y una alimentación liquida, especialmente en el caso de los gatos, cada vez más técnica y más adecuada). La producción global anual de piensos para mascotas, aquí en España, puede situarse actualmente en 1,1 millón de toneladas anuales para los perros y unas 400.000 toneladas anuales para los gatos (la producción global. en la U.E – 27 se estima en unos 15 millones de toneladas anuales).
Pero, paralelamente, se observa, especialmente en los hogares “pet parents”, una creciente presencia de “una parte de la alimentación generada en el propio hogar” y, en general, se registra un aumento de los alimentos complementarios (yogures, helados, caldos, suplementos, etc.).
Finalmente, unos 500 millones anuales corresponden a belleza, a los complementos y a temas varios (por ejemplo, concursos, exposiciones, publicidad, etc.).
Lo cierto es que, en España, en los últimos años, el “mundo de las mascotas” está cambiando para bien; por una parte, gracias a la creciente profesionalización de los distintos sectores de la cadena implicados y, por otra, la concienciación positiva, en lo que respecta a los animales de compañía, de la mayor parte de la ciudadanía.
Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito
Fonte: Agoratopgan
