China arrastra, desde hace muchos meses, una importante crisis ligada al sector porcino. Esta crisis, cuya dimensión nunca ha sido bien conocida (el secretismos es habitual en esta cuestiones en aquel país) está desatando actualmente y de nuevo, toda una serie de especulaciones ligadas a intereses comerciales.

Cierto es que el primer objetivo del Gobierno de Pekín siempre ha sido lograr, en la medida de lo posible, el bienestar social de su pueblo. Por esta razón ya se vio obligado a intervenir hace unos meses cuando el precio de su carne subió el 80 por 100 en un año. La razón que originó este hecho tan grave fue, como es bien conocido, la Peste Porcina Africana (PPA). Debe tenerse en cuenta aquí la última docena de focos de PPA declarados en aquel país.

Una medida de la llamada “Política Porcina” fue la aportación de 10.000 toneladas de las reservas nacionales en el mercado. El Gobierno central y las provincias mantienen depósitos estratégicos de carne de cerdo desde el año 1970 en previsión de crisis que atenten contra la estabilidad social. La cantidad es un secreto de Estado si bien algunos analistas la sitúan entre los 3 y los 5 millones de toneladas.

En este marco el Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) estima que, en 2022, la producción de carne de cerdo en China se reducirá en un 14 por 100 respecto a lo que se espera que produzca en 2021 ya que el país presentaría un tamaño del rebaño reducido, un retraso en la repoblación de las granjas, unos márgenes de beneficio limitados y bajos stocks de carne de cerdo, además de las políticas gubernamentales de control de precio que harán menos atractiva la inversión en el sector.

Consecuentemente, según el USDA, en 2022 en China, la escasa oferta hará que las importaciones de carne de cerdo alcancen los 5,1 millones de toneladas. Esto sería una cantidad intermedia entre las importaciones chinas de 2020, que fueron superiores a los 5,2 millones de toneladas y las esperadas para 2021, de entre 5,0 y 4,8 millones de toneladas.

No obstante, a pesar de esta situación coyuntural, no cabe perder de vista que China repondrá, antes que después, su censo porcino, que una parte del consumo de proteína animal procedente del cerdo será (es) sustituida por la proteína avícola y que China está buscando diversificar a sus proveedores de carne y productos del porcino.

Fonte: Boletín Ágora TOPGAN