Continuando con lo expuesto la semana pasada en el Boletín 32, la VISIÓN 2030 es una estrategia que está en línea con los objetivos y metas del desarrollo sostenible de las Naciones Unidas que van a ser implementados en diversos países y que en Portugal se hará a través de la IACA (la Asociación Portuguesa de Alimentos Compuestos) consistiendo en tres pilares estratégicos:

La seguridad alimentaria implica una gran responsabilidad para todos los operadores que están en la cadena alimentaria para garantizar la utilización de materias primas e ingredientes seguros, con una colaboración estrecha con las autoridades oficiales; en Portugal contribuimos a la creación de QUALIACA en cooperación con la Dirección General de Alimentación y Veterinaria (QUALIACA nación en el año 2008 de la mano del Dr. Fernando Anjos para estudiar la posibilidad de crear un sistema de control nacional para las materias primas destinadas a la alimentación animal).

El papel de la nutrición animal en la salud y en el bienestar animal con la utilización de la alimentación de precisión (satisfaciendo las necesidades específicas de cada animal) como una apuesta para lograr la reducción del uso de antibióticos; en Portugal se concreta con un acuerdo firmado entre la IACA y otros socios, concretamente en la producción porcina, con una estrategia similar para la cunicultura;

La sostenibilidad fundamentada en una producción de los piensos compuestos para animales más sostenible y amigable con el medio ambiente utilizando cada vez más herramientas tales como la medición de la huella ambiental (PEF), el análisis del LCA (ciclo de vida) y el uso de materias primas producidas responsablemente, especialmente en el caso de la soja, igual como otras varias iniciativas promovidas por la IACA.

Otras iniciativas comprenden la gestión de los efluentes generados por las explotaciones pecuarias; la reducción de los niveles de N (nitrógeno) y P (fósforo) en los suelos y la economía circular.

Esta última se fundamenta en la utilización de materias primas procedentes de otras industrias agroalimentarias (léase las generadas a partir de la molienda de cereales, la extracción de semillas oleaginosas, el azúcar, los productos lácteos, las galletas, los biocombustibles…) que de otra forma serían desperdiciadas genera do un impacto ambiental negativo. En Portugal las mencionadas materias primas vienen a representar más del 30 por 100 del consumo total.

Por otra parte, también tenemos la cuestión de la certificación ambiental de los alimentos, que representa el 30 por 100 de la producción que deberá aumentar así como la utilización de las normas ISO y la utilización de las Mejores Técnicas Disponibles (MTD).

Asumir con beneplácito el Pacto Ecológico Europeo con los compromisos que comporta, apostando por la vinculación entre la investigación académica y las empresas, con la promoción del conocimiento, de la tecnología, de la innovación y la asunción de los compromisos adquiridos, a partir de una políticas públicas consistentes, será clave para lograr el éxito de llegar a la neutralidad en la huella de carbono en el año 2050.

¡El sector sabrá cumplir con sus responsabilidades en el ámbito de una sociedad más sostenible!

Jaime Piçarra

Secretário-Geral
Associação Portuguesa dos Industriais
de Alimentos Compostos para Animais

Fonte: Boletín Ágora TOPGAN